Las etapas de mi vida y sus lecciones

Las etapas de mi vida y sus lecciones

Mi vida, mis experiencias laborales y personales me llevaron a tomar la decisión de ser Coach y aquí te cuento a que me refiero para que conozcas un poco de mí.

Trabajé en el mundo de la publicidad por muchos años. La publicidad es una forma de comunicación cuya intención es incrementar el consumo de un producto o servicio y de mejorar o reposicionar la imagen de una marca.

Para lograrlo se requiere conocer todo sobre el producto, sus fortalezas y debilidades. También se debe saber a quién va dirigido el producto o servicio para así saber cómo llamar su atención. Trabajé para marcas nacionales e internacionales de diversos productos, dirigidos a niños, mujeres, hombres, empresas, grupos sociales y de todo un poco.

Como publicista aprendí que:

Cada uno de nosotros somos uno en el anaquel de la humanidad y para sobresalir debemos saber comunicar nuestras fortalezas y minimizar las debilidades. Que para lograrlo debemos conocernos a nosotros mismos, conocer el medio en el que vivimos, tener claro lo que queremos en nuestra vida y saber comunicar con todos los sentidos nuestra esencia.

La publicidad la dejé cuando acepté el reto de manejar la campaña publicitaria a la presidencia del Dr. Miguel Ángel Rodríguez E. Al ganar las elecciones, trabajé como Directora de Protocolo y Asistente Personal del Presidente de la República, en Costa Rica, mi país.

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Durante la campaña y la presidencia estudié con reconocidos expertos, sobre lenguaje corporal, la comunicación no verbal y la imagen. Todos temas fundamentales para percibir más allá de las palabras las necesidades de las personas. Conocí personas muy lindas de cada rincón de mi pequeño país y también tuve la oportunidad de conocer Reyes, Presidentes y Personalidades importantes de todo el mundo. Sufrí y celebré con el Presidente cada adversidad y cada logro de su gobierno. Crecí mucho conociendo mi país desde el peso que llevaba el Presidente en sus hombros y tuve la oportunidad de ver el mundo cerca de sus líderes en visitas oficiales y cumbres.

Al lado de un Presidente aprendí que:

Todos los seres humanos somos de la misma clase, que todos tenemos necesidades, inseguridades, temores y también diferentes capacidades, habilidades y retos. Que ninguno es más grande que el otro, cada quien tiene su lugar en la humanidad y todos aportamos mucho, desde nuestro lugar en el anaquel del universo, con nuestro propósito en la vida.

Al terminar la presidencia me fui a ejercer mi nombramiento de Cónsul General de Costa Rica en Miami, Florida, Estados Unidos. Mis experiencias como publicista y asesora presidencial me ayudaron a enfrentar un nuevo mundo, porque cada etapa de nuestra vida nos prepara para la próxima.

Realicé todas las funciones consulares propias del cargo, pero entre todo lo que hice, lo más gratificante fue ayudar, asistir y acompañar a costarricenses en circunstancias extremas. Dos de estos costarricenses me dejaron grandes lecciones: el valor de la salud y la libertad.

Ileana, una joven que viajó sola a realizarse un trasplante de médula. Una mujer que por falta de recursos no le permitió pasar por esta prueba de la mano de un familiar, pero no se limitó, luchó por su vida con una gran fuerza interior, se tenía a ella misma y una Fe inmensurable. Por tres meses tuve el honor de acompañarla y asistirla cuando su cuerpo, sólo su cuerpo, estuvo débil. Escucharla fue un gran aprendizaje, sus ganas de vivir y sus sueños se veían amenazados por la salud, algo que yo daba por un hecho, jamás había estado tan cerca de alguien en su condición y aprendí a disfrutar de los detalles más insignificantes de estar con vida y tener buena salud.

Y Ronny, un costarricense que tenía 25 años de estar en prisión desde que a los 14 años fue condenado a cadena perpetua en un juicio histórico y muy controvertido. Un hombre que me dio su primera lección el día que lo conocí al demostrarme que se puede privar a un ser humano de la libertad física, pero jamás de la libertad de educarse y crecer para convertirse en una persona productiva. Conocerlo fue todo lo que necesite para presentarme en varias oportunidades a la corte, sin ningún conocimiento legal, pero con la convicción de que su juicio había sido injusto y que él era una persona que tenía mucho que ofrecerle a la sociedad. Dos años después tuve el privilegio de ir a visitarlo, por última vez a esa sala con rejas, para darle la noticia de que sería liberado en dos semanas y responderle una de las preguntas más complicadas que me han hecho en la vida: ¿Cómo es ser libre?, un tema que por 27 años no se permitió tocar porque afectaba su salud mental y no tenía sentido abordarlo.

Y entonces aprendí que:

La salud y la libertad son dos palabras que no dimensionamos. Que las creencias que tenía sobre las personas con una enfermedad tan seria o privados de libertad eran creencias ajenas a la realidad. Que las capacidades de hacerle frente a estas y otras circunstancias en la vida están en nuestro interior y que es 100 % responsabilidad de cada individuo encontrarlas para salir adelante. Aprendí que tener salud y libertad son dos bendiciones que damos por sentado y no valoramos ni cuidamos como deberíamos.

Al terminar mi función de Cónsul regresé a mí país y me dediqué a mi papel de hija, hermana, tía y amiga. Estuve con los brazos abiertos escuchando más allá de las palabras, un don que he tenido siempre y que disfruto y valoro, a cada una de esas personas importantes en mí mundo y algunas caras nuevas que necesitaban ser escuchadas. Los acompañé en momentos difíciles y les ofrecí lo mejor de mí. También celebre a su lado sus alegrías y logros. Soy 100% responsable de todo lo que di y estoy inmensamente agradecida con todo el amor y la satisfacción que he recibido a cambio.

Y más aún, a esos años en los que no tuve tarjeta de presentación, un cargo oficial o un salario, les tengo un enorme agradecimiento porque me dejaron una valiosa lección:

Aprendí que:

Tengo una inmensa capacidad y pasión para ayudar a los demás, que podía estudiar y prepararme para hacerlo con conocimientos en la materia y de manera más profesional y responsable sin dejar de lado la intuición y el corazón que habían sido mis únicas herramientas hasta el momento. Me certifique como Coach Personal, recibí formación en Tapping, Lenguaje Corporal y Programación Neurolingüística y decidí que estar al servicio a través del coaching y diferentes técnicas de sanación sería mi siguiente paso, mi nueva misión, mi futuro y mi próxima tarjeta de presentación:

Rpa Coaching

Roxana Pacheco A

Coach personal de vida

Tel: 8356-1166 / 2228-5833

Correo: roxana@rpacoaching.com

Con los años y las experiencias vividas encontré mi verdadera y poderosa pasión y la motivación para impulsarme como un cohete hacía mi sueño de escuchar, más allá de las palabras, a todo aquel que necesite ser escuchado para encontrarle sentido a lo que sucede en su vida y los cambios, proyectos y decisiones que ha postergado”